Por lo general escuchamos muchos consejos acerca de lo que se debería hacer para resolver el problema de la basura domiciliaria, en esos comentarios el tema de las bolsas de polietileno aparece siempre como uno de los principales temas de conflicto. Las primeras bolsas de plástico fueron introducidas en 1957, los departamentos comenzaron a usar bolsas de plástico a fines de la década de 1970, y las cadenas de supermercados las empezaron a usar a inicios de los años ochenta, hoy según distintas estimaciones, se producen cada año entre 500.000 millones y 3 billones en todo el mundo.

“Basura blanca”, la llaman los chinos.
“La flor nacional”, la llaman con amarga ironía los australianos
Todos reconocemos los efectos negativos del severo despilfarro de recursos y altos niveles de contaminación hacia el ambiente (se hacen de polietileno que es un derivado del petróleo realizando su aporte al calentamiento global para producirlas, tardan cientos de años en descomponerse, son fácilmente llevadas por el viento y cuelgan de los arbustos, flotan en los ríos, flamean de los cercos, obstruyen los desagües, asfixian a los animales y afectan el paisaje), así y todo, no dejamos de usarlas, muchas veces porque no nos decidimos, vaya a saber por que prejuicio, a empezar a usar nuestra “bolsa de los mandados” o por que esperamos que desde el estado o desde las empresas privadas se de un primer paso que nunca llega. Mientras tanto el problema empeora.
Hace un tiempo la familia Esperanza (apellido acorde si los hay), propietaria del “Mercado La Curva” ubicado en calle 42 y Avenida Almirante Brown de Punta Lara se sumó al Plan Vecinal de Revalorización y Reciclado de Residuos de Villa del Plata “Yo Reciclo” haciendo su aporte.

Se pusieron en contacto con vecinos integrantes del plan para conseguir información acerca del logo del “Yo Reciclo” y el diseño posible de bolsas de tela reutilizables. Luego produjeron una cantidad de bolsas, que distribuyeron gratuitamente entre los clientes que formaban parte o estuvieran de acuerdo con sumarse al plan.
Al principio todos quisimos tener nuestra bolsa, pero debido al analfabetismo funcional del “úselo y tirelo” respecto al tema basura en el que nos sumió CEAMSE, nos resultaba difícil acordarnos que había que usarla en cada compra y al volver con una bolsa de plástico a nuestra casa nos pesaba el olvido, ya que esas bolsas no se pueden ni compostar ni reciclar.
Poco a poco fuimos incorporando el hábito de llevarlas con nosotros. Ahora hay nuevos diseños y es inspirador ver a los vecinos entrar y salir con sus compras del mercado contentos con sus bolsas de los mandados.




Si esta acción puede ser llevada a cabo desde un mercado local y familiar, que podrían hacer las cadenas de hipermercados y los grandes comerciantes para mejorar el medioambiente si se lo propusieran realmente o si el estado prohibiera o desalentara el uso de las bolsas de plástico obligando al mercado a tener una conducta socioambiental responsable? (Entre los países que han prohibido o tomado acciones para desalentar el uso de las bolsas de plástico se encuentran Australia, Bangladesh, Irlanda, Italia, Sudáfrica y Taiwán, India, EE UU.)
En este sentido es particularmente interesante lo que sucede en nuestra localidad, Ensenada.
PETROKEN Petroquímica Ensenada S.A. es la principal productora de
polipropileno de la Argentina, insumo básico de hilados de bolsas y botellas de plástico, entre otras cosas. PETROKEN opera un complejo industrial en el polo petroquímico de Ensenada que produce 180.000 toneladas anuales (ton/año) de polipropileno y tiene la intención de ampliar su planta para llevarla hasta las 240.000 toneladas anuales de capacidad. Su propietaria es Basell un joint-venture que, en 2000, crearon el grupo químico alemán BASF y la petrolera anglo-holandesa Shell para unificar su negocio de poleolefinas. En 2003, Petroken sumó ventas por $ 475 millones (US$ 125 millones) y embolsó ganancias por $70 millones. Sería interesante saber de que manera esta empresa destina parte de esos $70 millones de sus ganancias anuales en forma eficaz por la degradación del medio ambiente que el ciclo de vida sus productos ocasionan y que se diseminan en toda la sociedad.
Por lo pronto desde el plan “Yo Reciclo” seguimos haciendo nuestra parte.